PERIPECIA EUROPEA DE ROMEO Y JULIETA (y II)

 

    [Esta sangrienta versión de la muerte de Julieta va a convertirse en una innovación trascendental, al hacer de la protagonista una suicida, algo que no era en el relato original pero que se va a generalizar en muchas de las versiones de la historia a partir de este momento...] 

    ... La edición francesa de las Histoires tragiques de Boaisteau y Belleforest marca un punto de inflexión en la peripecia europea de Romeo y Julieta puesto que a partir de ese momento la línea de difusión de este motivo literario se divide en dos grandes ramas, la inglesa y la española, además de la tradición italiana, menos productiva[1] pero, como ya hemos visto, también existente. Las dos tienen como origen la traducción / adaptación francesa de 1559.

    La primera nos traslada a la Inglaterra isabelina, donde ya en 1562 se publica The Tragical History of Romeus and Juliet, una adaptación inglesa en pareados de la versión francesa del  relato  italiano de Mateo Bandello, realizada por Arthur Brooke. Para certificar que esta composición de 3.020 versos se elaboró sobre el texto de Boaisteau y no sobre el de Bandello no hay que profundizar mucho. En el propio soneto prologal, que resume el argumento de la obra, Brooke nos da una pista definitiva:

 

And she with Romeus' knife,

When she awakes, herself, alas! she slay'th.

 

    Como indicamos antes, el suicidio de Julieta con la daga de Romeo es una de las innovaciones de la versión francesa sobre el texto italiano. Pero, a su vez, el propio Brooke colabora también en el desarrollo del argumento con algunas modificaciones, pequeñas, en principio, pero con proyección de futuro. Entre ellas hay que destacar la transformación de los apellidos familiares: los Montescchi pasan a ser Montague y los Cappelletti, Capulet. De aquí los tomará Shakespeare.

    Poco después, en 1566, un clérigo londinense, William Painter, dio a la imprenta una primera colección de sesenta relatos en prosa, adaptados de originales latinos, italianos y franceses, con el título de The Palace of Pleasure. El número XXV del segundo volumen lleva el siguiente encabezamiento: “The goodly Hystory of the true, and constant Love between Rhomeo and Iulietta, the one of whom died of Poyson, and the other of sorrow, and hevinesse: wherein be comprised many adventures of Love, and other devises touchinge the same”. La muerte de Julieta, al menos en el título, parece de nuevo vinculada tan solo al dolor y la amargura, como en el relato de Bandello, pero en realidad en la narración del suicidio de la joven leemos: “and drawing out the Dagger which Rhomeo ware by his side, she pricked hir selfe with many blowes against the heart”, de acuerdo con la modificación de Boaistuau. Las familias, por supuesto, siguen siendo Montesches y Capellets.

    Da la impresión de que el texto de Painter, al ser una traducción dentro del mismo género literario, se ciñe más al original mientras que Brooke, al publicar una adaptación a un género diferente, el poema narrativo, se permite muchas más libertades. Como veremos, esta misma consideración acerca de la relevancia del género de la adaptación en la evolución del argumento, habrá de ser también tenida en cuenta en el análisis de las versiones de la rama castellana.

    Por último, los libros de Painter –llegó a publicar hasta tres volúmenes ampliados de The Palace of Pleasure, con un total de 101 relatos- gozaron de gran aprecio entre los dramaturgos de la época, que acudieron a sus páginas en busca de historias que llevar a la escena, ya fuera el Shakespeare de Mucho ruido y pocas nueces, el Webster de La duquesa de Malfi o el Fletcher del Triunfo de la Muerte. Sin embargo, Shakespeare, si bien pudo tener en cuenta el texto de Painter como para otras obras suyas, para su Romeo y Julieta utilizó sobre todo el poema de Brooks.[2]

    La segunda edición del Palacio del placer de William Painter fue publicada en 1575. Algunos años después, en 1589, un impresor de Salamanca, Juan de Millis Godínez, de ascendencia francesa, publica en castellano la traducción que él mismo ha llevado a cabo de catorce de las dieciocho novelas de la colección de Boaisteau y Belleforest. El título que elige para su volumen es el de Historias trágicas ejemplares, sacadas de las obras del Bandini veronés pero las novelitas están traducidas, en realidad, del ejemplar francés, siguiendo incluso el mismo orden. La tercera, por lo tanto, es la de Romeo y Julieta, con el título, en la Tabla, “De dos enamorados, que el uno se mató con veneno, y el otro murió de pesar de ver muerto al otro. Repártese en seis capítulos”. De nuevo se presenta una muerte por pura desesperación de la protagonista aunque en el texto en realidad se narra así: “Y sacándole la daga que tenía ceñida, se dio con ella muchas heridas en el coraçon”. Llama la atención que el cuento termine con un poema, supuestamente grabado en la tumba de los amantes, tan torpemente compuesto que en él leemos “Él Romeo fue llamado, / y ella fue dicha Iulieta: / Él Capelete esforçado, / y ella Montesca perfeta”. Ni el propio traductor parece haberse interesado mucho por el argumento. Pese a todo, el libro gozó de cierto éxito y se conoce una segunda edición en Valladolid en 1603.

    Es de esta versión castellana de traducciones francesas de Bandello de donde saca Lope de Vega el argumento de su comedia Castelvines y Monteses. En ella, no solo cambia el apellido de Julia sino también el nombre del protagonista, que pasa a llamarse Roselo. La obra comienza directamente en el baile de los Castelvines pero la modificación argumental más relevante se reserva para el final. En la Jornada III Julia no solo no muere sino que consigue la paz entre las familias y casarse con Roselo. Este nuevo final feliz, que solo va a ser tenido en cuenta en las versiones españolas, cambia profundamente la concepción literaria original de la historia, que había sido concebida y desarrollada en todos los casos como tragedia, narrativa o dramática pero tragedia.     Compuesta entre 1606 y 1612, Castelvines y Monteses fue publicada en la vigésimoquinta parte de las Comedias de Lope de Vega en Zaragoza en 1647, no parece haber tenido una vida teatral relevante y nunca ha sido incluida entre las piezas importantes de su autor. No sucede lo mismo con Los bandos de Verona de Francisco de Rojas Zorrilla, obra que fue representada en 1640 durante la inauguración del Coliseo del Buen Retiro, publicada en Madrid en 1645 en la segunda parte de las Comedias del autor y contó con numerosas reposiciones a lo largo de toda la centuria y las primeras décadas del siglo XVIII. En la obra de Rojas Zorrilla el apellido de Julia es Capelete, como en las primeras versiones italianas, pero el protagonista masculino pasa a llamarse Alejandro Romeo. Como gran novedad argumental nos encontramos con que Alejandro y Julia escapan de la cripta al final de la Jornada II y toda la Jornada III trata sobre las aventuras de su huida. Al final hay matrimonio y paz entre las familias.

    Aparentemente, la principal innovación que introducen los dramaturgos españoles sobre el original italiano es que los protagonistas sobreviven juntos y el relato trágico de los amores de “Romeo y Julieta” pasa a ser el argumento de una comedia. Pero hay otros datos que no debemos pasar por alto. El primero es que, al no suicidarse Julieta, no nos sirve aquí la dualidad pena/daga para decidir si el autor sigue la versión original italiana o sus traducciones. Además, dado que Rojas Zorrilla podía conocer la versión de Lope de Vega, la modificación final puede estar influida directamente por la radical variación introducida por el Fénix. Esto, por otra parte, nos lleva a otra similitud entre Lope de Vega y Rojas Zorrilla que tiene que ver, al mismo tiempo, con el propio sentido dramático del teatro español del siglo XVII. Las dos versiones teatrales[3] desvían el foco del amor de los protagonistas –Romeo y Julieta- hacia el enfrentamiento entre las familias –Castelvines y Monteses / Capeletes y Montescos-. En el caso de Rojas Zorrilla esto es especialmente llamativo pues al final de la Jornada II, con el rapto de Julia, el argumento clásico del  relato ya ha concluido y, sin embargo, todavía queda toda la Jornada III antes del final feliz, que solo llega después de una buena cantidad de aventuras novelescas añadidas por el dramaturgo. Estas comedias españolas pretenden entretener al público con las peripecias de sus personajes más que conmoverlo con la profundidad de sus sentimientos. [E. G.]

EDICIONES DIGITALES

    Arthur Brooke: Romeus and Juliet - http://www.shakespeare-navigators.com/romeo/BrookeIndex.html

    William Painter: The Palace of Pleasure, II, XXV - http://www.gutenberg.org/files/34840/34840.txt

    Juan de Millis Godínez: Historias trágicas exemplares, 3 - http://trobes.uv.es/search*val/t?SEARCH=historias+tragicas+exemplares&searchscope=1

    Félix Lope de Vega: Castelvines y Monteses - http://www.cervantesvirtual.com/obra/castelvines-y-monteses--0/

    Francisco de Rojas Zorrilla: Los bandos de Venecia - https://www.anagma.com.mx/cms/img/media/LosbandosdeVerona-FranciscodeRojasZorrilla0.pdf



    [1] .- El título más significativo de esta rama italiana es la tragedia La Hadriana del veneciano Luigi Groto, el Ciego de Adria. Esta obra teatral, compuesta hacia 1560 a partir de la novela de Bandello, llegó a tener hasta diez ediciones diferentes entre 1578 y 1625. El autor traslada la acción a la “Hadria antica”, en el Véneto romano, y los protagonistas pasan a ser Adriana, hija del rey de Adria, y Latino, hijo del enemigo de padre de Adriana, el rey Massenzio. Más ceñida al argumento original es la parte dedicada a Romeo y Julieta en la Storia di Verona de Girolamo della Corte, publicada en 1596 pero redactada, al parecer, varias décadas antes.

[2] .- Se ha insistido mucho también en que Shakespeare hubo de conocer La Hadriana de Groto ya que el famoso episodio del ruiseñor, que enmarca la despedida de los amantes, solo aparece antes en la obra del dramaturgo veneciano. Parece que ese conocimiento en la Inglaterra del Bardo no sería extraño ya que el propio Ben Jonson en su Volpone incluye a Groto entre los grandes escritores italianos de su época: Which o’ your Poets? Petrarch? or Tasso? or Dante? / Guarini? Ariosto? Aretine? / Cieco di Hadria?

[3] .- No sucede así, en cambio, con otra, mucho menos conocida pero también llevada a la escena española en el siglo XVII. Se trata de Los amantes de Verona de Cristóbal de Rozas (o Rosas), publicada en la Parte XXIV de Comedias escogidas, Madrid, 1666. Es el único caso en el que los amantes -Aurisena y Clorisel, de las familias de los Güelfos y de los Gibelinos- mueren.