CORONA DE ARAGÓN: UN IMPERIO MEDIEVAL MEDITERRÁNEO

     El reino de Aragón, ampliado, a partir del siglo XII, como Corona de Aragón, dio nombre a una región europea mediterránea fruto, inicialmente, de las conquistas cristianas en zonas nororientales del antiguo reino visigodo. En lo que podríamos denominar su constitución definitiva, entre los siglos XIV y XV, la Corona de Aragón incluyó, básicamente, los reinos de Aragón y de Valencia y el principado de Cataluña en la Península Ibérica y los de Mallorca y Sicilia en el Mediterráneo. A partir del siglo XVI, los territorios de la Corona de Aragón pasaron a integrarse en España, con la excepción de Sicilia, que formó parte del reino de Nápoles hasta el siglo XIX. 

     Se trataba de un conjunto muy heterogéneo de territorios diseminados por el Mediterráneo occidental y dotados de una organización de tipo confederal que unificaba, sobre todo, la figura de un monarca común, mientras que las leyes particulares de cada uno de ellos se regulaban a través de parlamentos autónomos. No había tampoco una lengua de cultura común, más allá del latín propio del conjunto de la cultura europea. Por ello, a lo largo de los siglos predominaron sucesivamente el provenzal, el catalán y el castellano, en los territorios hispánicos, y el italiano en Sicilia.

     Literariamente, la Corona de Aragón cumplió un papel especial como territorio de paso entre la cultura árabe de Al-Ándalus y los reinos cristianos de Europa, como puede verse en una obra fundamental como la Disciplina Clericalis de Pedro Alfonso. También fue significativa la importancia que tuvo la literatura provenzal en Aragón, desde donde se produjo la divulgación de los temas y formas poéticas europeas por la península ibérica. Igualmente, los contactos directos de la Corona con el sur de Italia a través de Nápoles favorecieron la difusión del Renacimiento en España durante el siglo XVI.