CUENTOS DE TERROR Y DE MISTERIO DE E. A. POE

    Lo que ahora leemos como una de las creaciones literarias más características, atractivas e influyentes de la literatura europea contemporánea, los cuentos de terror y de misterio de Edgar A. Poe, fueron escritos en su momento poco más que pane lucrando, como una ocasional tabla de salvación para su autor, siempre necesitado de un dinero rápido para cubrir sus muchas necesidades y las de su familia. Nunca quiso ser Poe, ni entraba en las expectativas de los aspirantes a escritor famoso en los EE.UU. de su época, un autor de relatos cortos. Pero los periódicos y las revistas de la costa este norteamericana pagaban bien esos fragmentos de prosa selecta y entretenida para sus lectores más cultivados y Poe, que sabía escribirlos, necesitaba ese dinero.
    Recordemos el contexto. Edgar A. Poe publica sus relatos más famosos para los periódicos y revistas en los que trabajaba o con los que colaboraba entre 1832 -“Metzergenstein”, en el Philadelphia’s Saturday Courier- y 1846 -“El barril de amontillado” en el Godey’s Lady’s Book-, pasando por “La caída de la casa Usher” en el Burton’s Gentlemen’s Magazine en 1839, “La máscara de la muerte roja” en el Graham’s Magazine en 1842 o “El corazón delator” en The Pioneer en 1845. Estos apenas quince años representan toda la madurez literaria de un escritor cuya verdadera vocación literaria era, sin embargo, la poesía, un campo en el que no consiguió el reconocimiento, al menos mientras vivió.
    La primera mitad del siglo XIX en EE.UU. es una época en la que la dedicación al cuento literario no tenía ni de lejos un prestigio literario equivalente al de un florilegio lírico -no digamos una gran epopeya-, ni siquiera al de una novela. Por eso en el campo del relato corto, dentro del ámbito geográfico norteamericano y de la lengua inglesa, Poe es un precursor de la más plena modernidad. Podría citarse, ciertamente, a Washington Irving y su Sketch Book of Geoffrey Crayon de 1820, donde apareció “Sleepy Hollow”, o su célebre Cuentos de la Alhambra, de 1832. Pero tanto la amplia extensión del primero como, sobre todo, la técnica narrativa del segundo, muestra diferencias esenciales con el trabajo de Poe. La perspectiva de Poe no es norteamericana; su objetivo literario básico, sobre todo en el caso de sus primeros cuentos como “Ligeia” o “William Wilson”, es introducir en la literatura inglesa un modelo que ya se había demostrado exitoso en Europa: los cuentos fantásticos y misteriosos a la manera de E. T. A. Hoffmann. Sin embargo, entre los relatos de Hoffmann y los de Poe hay desde el principio una diferencia fundamental: la mucho más corta extensión del texto, adaptado a su publicación en un medio periodístico. Esto implica que Poe ha de podar y pulir todo el envoltorio retórico de la narración para potenciar los aspectos esenciales del relato, aquellos que lo dotan de fuerza y tensión, de modo que afecte al lector con un autentico fogonazo de sorpresa, de incredulidad, de terror o de espanto. De este modo, a través de este proceso de adaptación a un medio creativo nuevo -cuyo ejemplo más significativo es la reutilización del tema del “doppelgänger” de Los elixires del diablo en “William Wilson”-, Poe acierta a construir un subgénero literario original, del que aparece hoy al mismo tiempo como creador y máximo representante.
    Sin embargo, no olvidemos que Poe mezcla a lo largo de toda su producción narrativa, incluso en su primera versión en libro, los Tales of the Grotesque and Arabesque, relatos de un acierto asombroso, como los citados hasta ahora, con otros que, sin los anteriores, hoy serían completamente desconocidos. Por eso, a la hora de analizar el inmenso éxito literario de Poe no debe olvidarse nunca que el suyo fue en realidad un impresionante caso de recuperación póstuma. De hecho, la fortuna literaria de Poe en los propios EE.UU. tras su muerte es irrelevante a lo largo de varias décadas y está vinculada, en todo caso, a algunos de sus poemas de más éxito como “The Raven”. El verdadero reconocimiento de Poe como narrador tuvo lugar tras la traducción al francés por parte de Baudelaire de las Histoires extraordinaires en 1856, es decir, diez años después de que Poe dejara de escribir cuentos y cuando llevaba ya seis muerto.
    En esa edición, como en otra del año siguiente, Nouvelles histoires extraordinaires, Baudelaire traduce todos los cuentos de terror, misterio y detectives que han hecho famoso a Poe en una proporción muy superior a la que había en la producción real del autor. Comparemos, por ejemplo, los Tales… con las Histoires... En el original de Poe, el volumen I, con catorce relatos, solo contiene 5 de los que aquí estamos considerando y la proporción es menor aún en el volumen II, 3 de 12. La selección de Baudelaire, por el contrario, con 13 relatos, incluye 11 de los hoy más famosos cuentos de Poe. En las Nouvelles…, 23 relatos, la proporción es casi idéntica, con 18 de misterio y terror. De este modo, a partir del enorme éxito de la traducción francesa, que coincidió, además, con el momento de mayor visibilidad pública del traductor -el juicio contra Les fleurs du mal data de ese mismo 1857-, Poe se convierte en uno de los iconos de la nueva literatura europea de la segunda mitad del siglo XIX. Además, puesto que el francés a mediados del siglo XIX seguía siendo la principal lengua de cultura europea, la versión baudelairiana de los cuentos de Poe va a convertirse en el vehículo perfecto para su difusión por toda Europa. Algo que, por otra parte, volverá a repetirse, cien años después, en el ámbito más reducido de la lengua castellana, con la versión de Julio Cortázar.
    En conclusión, la historia literaria de los relatos de terror de E. A. Poe -como la de los detectivescos- refleja varias pautas relativamente habituales en la historia de la creación literaria en Europa. Por un lado, constatamos la poca relevancia que debe darse al éxito o al fracaso de una pieza del canon en el momento de su creación, hasta el punto de que la importancia de una obra parece poder llegar a escapársele incluso a su propio creador; por otro, vemos la importancia de los procesos de emulación, relectura y adaptación de obras y escritores de otras regiones europeas a la hora de desarrollar nuevas creaciones e incluso subgéneros completos que finalmente aparecen nítidamente diferenciados de sus modelos; y, por último, la trascendencia de la traducción y de la incorporación de esos textos a través de nuevas versiones, más allá de la propia voluntad de su autor, a otros contextos creativos y estéticos en donde desarrollarán una nueva vitalidad literaria casi siempre insospechada. [E. G.]

EDICIONES DIGITALES

    Texto original: https://openlibrary.org/authors/OL28127A/Edgar_Allan_Poe
    Traducción francesa: beq.ebooksgratuits.com/vents/poe-1.pdf
    Traducción alemana: http://www.zeno.org/Literatur/M/Poe,+Edgar+Allan
    Traducción castellana: http://ciudadseva.com/autor/edgar-allan-poe/cuentos/