BALADA DE LOS AHORCADOS: VERSOS PARA LA PIEDAD

 

    La Balada de los ahorcados es una de las más famosas composiciones líricas del poeta francés del siglo XV conocido ya entonces como François Villon. De hecho, dejando a un lado su Legado y su Testamento, dentro del cual se insertan algunas de sus otras obras famosas, como la Balada de las damas de antaño o la Balada de la bella yelmera, solo han llegado hasta nosotros algunas composiciones suyas sueltas, sin un interés literario especial en el conjunto de la lírica francesa del siglo XV.

    En las copias más antiguas de la mencionada Balada no hay referencias exactas ni a la fecha ni al motivo de su composición y ni tan siquiera aparece un título propiamente dicho de la obra. El hecho de que no fuera incluida ni aludida en el Testamento, de 1461, que parece haber sido concebido como un contenedor de su obra completa, parece indicar que fuera compuesta con posterioridad a esa fecha. Y, puesto que lo único que se sabe de Villon a partir de ese año es su encarcelamiento y condena a muerte a finales de 1462, tradicionalmente se ha dado por supuesto que la obra fue escrita por su autor en la cárcel mientras se acercaba la fecha en que iba a ser colgado de la horca. De este modo, los ahorcados que toman la palabra en el poema serían el propio poeta y sus compañeros; estaría pidiendo caridad a sus “hermanos” cristianos imaginándose el momento en el que está ya muerto. Vinculado a esta interpretación tradicional se halla el título apócrifo que en las primeras copias conservadas llevaba este poema: el “epitafio” de Villon. De este modo, el propio título, cuya primera constancia es un cuarto de siglo posterior a la desaparición del autor, pretende situar el poema en el contexto de esa penosa peripecia biográfica, la última documentada. En la actualidad, sin embargo, con el objeto de no prejuzgar el origen del texto, se extiende cada vez más la tendencia a titular el poema con sus dos primeras palabras, como suele hacerse con las composiciones que carecen de título, es decir, en este caso: Frères humains.

    Formalmente este poema es una típica “gran balada” de la Baja Edad Media francesa. Está compuesta por tres “dizeins”, tres décimas, que, de acuerdo con la tradición medieval, están formadas, cada una, por diez versos decasílabos, y concluyen con el “refrain”, el estribillo, un último verso que se repite en cada una de las estrofas. A estos 30 versos sigue el envío, de solo cinco versos, una semiestrofa, dirigido en este caso a “Prince Jhesus”, Jesucristo, que, en el contexto de una petición religiosa como la de estos ahorcados, sustituye de forma coherente al “príncipe” habitual al que se “enviaban” las baladas, el responsable del debate poético en el que se habían generado. Por último, la rima en las tres estrofas es también la misma -ABABBBBCBC- y la del envío repite, como es habitual, la de la segunda semiestrofa. En resumen, desde el punto de vista formal, en su poema más famoso Villon se limita a utilizar una de las formas poéticas más habituales y consolidadas dentro de la producción lírica francesa de su época.

    De este modo, la mayor originalidad del poema, y lo que lo ha convertido en una referencia habitual en el estudio de la lírica tardomedieval europea, es su temática y, sobre todo, la voz poética utilizada: estamos leyendo las imposibles palabras de un ahorcado o, de una forma poética, las últimas palabras de quien dispone su alma para el momento en el que ya habrá sido ahorcado. Todavía hoy resultan impresionantes la descripción naturalista de los despojos humanos que bambolea el viento en la estrofa tercera y la sobria y sentida petición de piedad con la que arranca el poema, sobre todo porque se suponen escritos por quien temía con razón estar él mismo colgando de la soga en pocos días. La desgarrada humanidad del texto pero también la profunda espiritualidad de quien se aferra a la esperanza de perdón divino tras una muerte terrible no dejan de conmovernos todavía, 550 años después de que fuera compuesta la obra. Se trata de poesía lírica de un tono tan personal como pocas veces se escribió a lo largo de la Edad Media y a eso debió, sin duda, su renovado éxito tras el Romanticismo, en el que se valoró especialmente la identificación de argumento y biografía. Hoy, sin duda, añadimos también a nuestra admiración la perfecta técnica literaria del poeta e incluso no nos costaría aceptar que todo ese patetismo no sea mucho más que un recurso literario bien administrado. No desmerecería ni un ápice el poema si un documento inédito nos descubriera de pronto a un desvergonzado Villon componiendo su “epitafio” varios años después de haber abandonado la cárcel, felizmente casado con una rubicunda paisana del Anjou y recreando a la lumbre de un buen fuego de encina aquellos días terribles de su juventud perdida. Puede que incluso nos satisficiera más, como una creación puramente retórica magníficamente elaborada. [E. G.]

EDICIONES DIGITALES

    Texto original: http: //poesie.webnet.fr/lesgrandsclassiques/poemes/francois_villon/l_pitaphe_de_villon_ou_ballade_des_pendus.html

    Traducción inglesa: http://www.poetryintranslation.com/PITBR/French/Villon.htm#anchor_Toc71176002

    Traducción alemana: https://www.lyrix.at/t/francois-villon-die-ballade-von-den-galgenbrudern-085

    Traducción castellana: http://ciudadseva.com/texto/balada-de-los-ahorcados/