BOCCACCIO: EL TRIUNFO DE LA PROSA HUMANÍSTICA

    Giovanni Boccaccio nació en 1313, hijo ilegítimo del mercader Boccaccino di Chellino, agente de la poderosa compañía mercantil de los Bardi. Muy pronto mostró interés por el estudio pero su formación hubo de ser autodidacta porque su padre deseaba que se dedicara a los negocios familiares. Boccaccio vivió en Florencia solo hasta 1327, año en que su padre lo envió a trabajar en la oficina que los Bardi tenían en Nápoles.

    Como Boccaccio mostrara escasa inclinación hacia los negocios, el padre decidió en 1331 encaminarlo hacia el estudio del derecho canónico. Tras un nuevo fracaso, Boccaccio se dedicó por entero a las letras, bajo la tutela de destacados eruditos de la corte napolitana. Entre 1330 y 1331 el joven Boccaccio fue influido por el poeta stilnovista Cino da Pistoia, que enseñaba Derecho en la Universidad de Nápoles. También frecuentó el ambiente refinado de la corte de Roberto de Anjou, de quien su padre era amigo personal, y tuvo acceso a la biblioteca real. En Nápoles comenzó a escribir tanto en latín como en “vulgar”, componiendo obras como la Caza de Diaza, y allí conoció a la dama que va a estar en el origen de buena parte de su obra de juventud, Fiammetta.  

    Es posible que Fiammetta (“Llamita”) fuese María de Aquino, hija ilegítima del rey y esposa de un gentilhombre de la corte, aunque no se han encontrado documentos que lo confirmen. Fiammetta lo impulsó en su incipiente carrera literaria con obras como la Elegía de Madonna Fiammetta o la Amorosa visione. Se sabe que fue Fiammetta la que puso fin a la relación entre los dos, y que la ruptura le causó a Boccaccio un hondo dolor.

    El periodo napolitano concluye de repente en 1340 cuando su padre lo reclama a Florencia debido a los transtornos financieros provocados por el hundimiento de algunos bancos en los que había hecho importantes inversiones.

    Entre 1346 y 1348 vivió en Rávena y en Forlí pero ese último año regresó a Florencia, donde fue testigo de la peste que describe en el Decamerón. En 1349 murió su padre, y Boccaccio se estableció definitivamente en Florencia, para ocuparse de lo que quedaba de sus bienes. En la ciudad del Arno llegó a ser un personaje apreciado por su cultura literaria. Su éxito le valió ser designado por sus conciudadanos para el desempeño de varios cargos públicos: embajador ante los señores de Romaña, camarlengo de la Municipalidad (1351) o embajador de Florencia en la corte papal de Aviñón, en 1354 y en 1365.

    En 1351 le fue confiado el encargo de desplazarse a Padua, donde vivía Petrarca, a quien había conocido el año anterior, para invitarlo a instalarse en Florencia como profesor. Aunque Petrarca no aceptó la propuesta, entre ambos escritores nació una sincera amistad que se prolongaría hasta la muerte de Petrarca, en 1374. También se le conoce en esta época cierto éxito en sus negocios mercantiles que le permitieron disponer de medios suficientes para llevar una vida cómodo en las décadas siguientes.

    En 1361 regresa a Certaldo donde permanece hasta 1365 escribiendo obras latinas de tipo humanístico como la Genealogia Deorum Gentilium, una de las más completas recopilaciones de leyendas de la mitología clásica.  Entretanto conoció al monje calabrés Leonzio Pilato al que hospedará durante un par de años, consiguiendo incluso, que sea el primer catedrático de griego de una universidad europea, la de Florencia. Boccaccio aprendió griego del monje calabrés.

    La tranquila vida de estudioso que Boccaccio llevaba en Florencia fue interrumpida bruscamente por la visita del monje sienés Gioacchino Ciani, quien lo exhortó a abandonar la literatura y los argumentos profanos. El monje causó tal impresión en Boccaccio que el autor llegó a pensar en quemar sus obras, de lo que fue afortunadamente disuadido por Petrarca.

    En 1362 se trasladó de  nuevo a Nápoles. Sin embargo, la ciudad de Nápoles en la época de Juana I de Anjou era muy diferente de la ciudad próspera y culta que había conocido en su juventud. Boccaccio, decepcionado, la abandonó pronto. Tras una breve estancia en Venecia para saludar a Petrarca, en torno al año 1370 se retiró a su casa de Certaldo, cerca de Florencia, para vivir aislado y poder así dedicarse a la meditación religiosa y al estudio, actividades que solo interrumpieron algunos breves viajes a Nápoles en 1370 y 1371. En esta época final de su vida, Boccaccio vuelve a encargarse de asuntos públicos de Florencia y se ocupa de una edición crítica de la obra de Dante, a la que antepone su Trattatello in Laude di Dante. También lee y comenta en público la Commedia, ocupación en la que sobreviene la muerte a finales de 1375 en Certaldo.

 

PRINCIPALES OBRAS

 

EN LATÍN

 

Genealogía deorum gentilium, iniciada antes de 1350, trabaja en ella hasta su  muerte.

De casibus virorum illustrium, iniciada hacia 1355, aunque no se completó hasta 1374.

De claris mulieribus, a imitación del De viris illustribus de Petrarca, 1362.

Bucolicum carmen, dieciséis églogas a la manera de Virgilio y a Petrarca, 1367.

Epístolas.

 

EN TOSCANO

 

La caccia di Diana (1334). Poema en tercetos.

Filostrato (1335). Poema en octavas

Filocolo (1336-1339) Novela en prosa.

Comedia delle ninfe fiorentine (1342) o Ninfale d'Ameto. Prosímetro.

Amorosa Visione (1343). Poema en tercetos.

Elegia di Madonna Fiammetta (1344). Novela en prosa.

Decameron (1351). Colección de cuentos en prosa.

Corbaccio (1356). Satira en prosa.