EL REINCIDENTE CASO DE LA BURGUESITA INFIEL (y II)

 

    [...] Es cierto que en las dos primeras –  Madame Bovary   y Anna Karenina- la censura hacia las protagonistas, hacia la pésima educación de la primera y hacia la falta de autocontrol de la segunda, es evidente, pero desde la Luisa de Queirós hasta la Effi de Fontane, el lector tiene la impresión, cada vez más fuerte, de que el castigo que se les impone es desmedido, hipócrita e incluso innecesario, que el trágico desenlace tiene más que ver, en realidad, con las deficiencias de la sociedad que castiga que con las taras morales de las protagonistas castigadas.

    Hemos repasado ya varios elementos temáticos y formales internos que siempre han servido para establecer la comparación entre estas cinco novelas. Pero hay otros aspectos externos que no nos parecen aquí menos relevantes. Un primer ejemplo es la estrecha vinculación de estas novelas y de sus autores con el mundo del periodismo y de las publicaciones por entregas. Tres de ellas, como hemos visto, fueron dadas a conocer de forma seriada antes de convertirse en libro. El primo Basilio no, es cierto, pero Eça de Queirós estaba acostumbrado a publicar así y, de hecho, su novela anterior, El crimen del padre Amaro, había aparecido por entregas en 1875 y en 1880 volvió a publicar así su siguiente novela, El mandarín. Curiosamente, solo La Regenta fue expresamente escrita para libro, con el objeto de mantenerla en secreto hasta su publicación íntegra, y eso a pesar de que su autor, Clarín, era un reputado crítico literario que colaboraba de forma habitual en los principales periódicos de su tiempo. En resumen, las cinco novelas forman parte o se hallan muy cercanas a ese fenómeno general de la literatura europea del siglo XIX que fue el periodismo y la divulgación de la novela a través de los periódicos.

    Lo cual nos lleva a otra cuestión relacionada también con la recepción de la obra: los problemas que casi todos estos autores tuvieron para publicarlas. De sobras es conocido que Flaubert hubo de rendir cuentas ante la censura francesa por el pretendido “ultraje a la moral” de Madame Bovary. Por su parte, tanto Tolstoi como Fontane tuvieron problemas con sus respectivos editores, que no consideraban adecuado el tratamiento que los autores hacían de un tema tan espinoso como el adulterio. La revista donde se publicaba Anna Karenina decidió retirar de sus páginas el suicidio de la protagonista, de forma que sus lectores solo pudieron acceder a un escueto resumen de los últimos capítulos, que Tolstoi hubo de publicar por separado para darlos a conocer. Fontane, igualmente, vio rechazado el primer borrador de su novela por la revista de mayor tirada en la Alemania de la época debido a su temática “inapropiada”, lo que llevó al autor a abandonar temporalmente la redacción definitiva de Effi Briest. Solo El primo Basilio y La Regenta, las dos únicas publicadas en forma de libro, gozaron desde el primer momento del respaldo de los lectores, aunque, por supuesto, hubieron de enfrentarse a las críticas ideológicas de los sectores más convervadores de sus respectivos países.

    Por último, no debemos dejar de lado las repercusiones que estas novelas han tenido en la propia valoración posterior de sus autores. No puede ser irrelevante que en la actualidad los cinco autores estén considerados entre los mejores escritores de cada una de sus literaturas nacionales, que sean reconocidos como las figuras señeras de ese periodo artístico concreto, el Realismo, y que las cinco novelas sean las más representativas de ese movimiento en los países respectivos. Más aún, en los cinco casos, cada una de las novelas viene a suponer la culminación del proceso creativo de su autor, que, en general, no volverá a conseguir un acierto literario semejante.

    Esto es especialmente claro para Flaubert y Clarín, por supuesto. Gustave Flaubert, tras un largo periodo de búsqueda de su propio estilo y de su lugar en el panorama literario francés, consigue con Madame Bovary su novela perfecta, al lado de la cual ni Salammbô ni Bouvard et Pécuchet merecen ser tenidas en cuenta. Clarín, por su parte, consiguió con La Regenta su primer y único gran logro novelístico, que luego sería incapaz de repetir con Su único hijo. A su vez, en la trayectoria de Tolstoi, es cierto, Anna Karenina no ocupa un puesto de honor único pero conviene recordar que Guerra y Paz, escrita poco antes, es una novela única y difícilmente clasificable y que tras Anna Karenina solo Resurrección supuso para Tolstoi un esfuerzo literario comparable y, desde luego, su resultado nunca ha sido considerado equivalente. Quedan, por último, Fontane y Queirós.

    Theodor Fontane fue un novelista sobrevenido. Hasta los 60 años no comenzó a publicar novelas de forma sistemática, sin lograr un gran éxito de crítica hasta la que fue casi su última obra, precisamente Effi Briest. Y de nuevo Eça de Queirós es una excepción en la lista. Si bien El primo Basilio es considerada una de sus mejores novelas, no lo son menos El crimen del pader Amaro o El mandarín que, como hemos visto, fueron escritas inmediatamente antes y después. El primo Basilio es, por lo tanto, una más de las obras de madurez del escritor portugués y no representa un logro excepcional en su producción narrativa, a diferencia de todos los casos anteriores. Todos estos datos transmiten la impresión de que el acercamiento al tema del adulterio burgués fue una prueba de fuego para estos autores, que solo se sintieron capaces de medir sus fuerzas en un proyecto así como muestra de su propia madurez y de confianza en sus capacidades creativas. El esfuerzo y el atrevimiento por su parte parecen haber sido conscientes y ambiciosos, tanto frente al propio tema, dadas sus implicaciones sociales, como frente a sus predecesores, con los que competían de una forma evidente, y frente a sus lectores, que confiaban en hallarse, tras esa apuesta literaria, delante de una obra especialmente significativa.

    En resumen, estas cinco grandes novelas nos sitúan ante uno de los casos más claros de emulación artística en la historia literaria de Europa, saldada, además, con indiscutible éxito. A partir de las bases estéticas que habían creado Stendhal y, sobre todo, Balzac en Francia, Gustave Flaubert acertó a construir una novela magnífica en torno a un tema que habría de convertirse en una auténtica pasión literaria en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX: el adulterio de una joven burguesa. Veinte años después, Eça de Queirós y Tolstoi, ambos al mismo tiempo pero cada uno por su lado en dos extremos de Europa, fueron conscientes de que ese tema iba mucho más allá del ámbito de la sociedad francesa y permitía profundizar en algunos de los temas más candentes en ese momento acerca de la relación entre moral privada y censura pública y también sobre la situación de la mujer en la sociedad europea decimonónica. Queirós, que subtituló su  novela “episodio doméstico”, estaba todavía muy influido por el gran proyecto novelístico de la Comedia Humana de Balzac, pero para Tolstoi el principal objetivo de su obra iba a ser directamente la reinterpretación estricta del modelo Bovary, trasladado al mundo de la alta burguesía rusa y tamizado por el filtro de sus propias convicciones morales. Finalmente, Clarín, un intelectual progresista de la España de la Restauración vio en la peripecia vital de Emma Bovary la posibilidad de dar forma literaria a la opresión que la Iglesia católica y el conservadurismo político ejercían sobre la provinciana sociedad española y, de una forma casi idéntica pero también autónoma, Theodor Fontane trasladó a su encantadora adúltera Effi Briest al rígido y asfixiante mundo protocolario de la alta burguesía funcionarial prusiana. Cinco emmas diferentes para un único propósito literario: poner de manifiesto los fantasmas de una de las más sólidas instituciones sociales de Occidente, el matrimonio, evidenciando, al mismo tiempo, la difícil situación subalterna y reprimida de la mujer europea de la época del Realismo. [E. G.]

 

EDICIONES DIGITALES

    Madame Bovary

        Texto original: http://www.gutenberg.org/cache/epub/14155/pg14155-images.html

        Traducción castellana: http://www.battaletras.com/docs/madamebovary.pdf

 

    Anna Karenina

        Texto original: http://ilibrary.ru/text/1099/p.1/index.html

        Traducción castellana: http://www.ataun.net/BIBLIOTECAGRATUITA/Cl%C3%A1sicos%20en%20Espa%C3%B1ol/Le%C3%B3n%20Tolstoi/Ana%20Karenina.pdf

 

    El primo Basilio

        Texto original: http://www.dominiopublico.gov.br/download/texto/ua00087a.pdf

        Traducción castellana: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080011043_C/1080011043_T1/1080011043.PDF

 

    La Regenta: https://myspanishinspain.files.wordpress.com/2012/04/laregenta.pdf

 

    Effi Briest:

        Texto original: http://www.zeno.org/Literatur/M/Fontane,+Theodor/Romane/Effi+Briest

        Traducción castellana: