VIDA NUEVA: UN NUEVO MODELO PARA LA LÍRICA AMOROSA

 

    El desarrollo y éxito literario del “dolce stil nuovo” toscano a lo largo del siglo XIV, tras la obra poética de Guido Cavalcanti y, sobre todo, tras la Vita nuova de Dante, es un ejemplo paradigmático de uno de los principales procesos de desarrollo de la literatura europea: la superación y sustitución de un modelo de prestigio tras el éxito de uno de sus derivados.

    Como es bien sabido, el punto de partida de la lírica estilnovista italiana se halla en la lírica trovadoresca provenzal, que se había convertido a lo largo del siglo XIII en el principal modelo de lírica culta en lengua vulgar de toda Europa. Desde su núcleo original en la Occitania, esta poesía se extendió en su lengua original a regiones cercanas como la Corona de Aragón o las ciudades del norte de Italia al tiempo que influía decisivamente en el desarrollo de otra líricas regionales, también romances, como la galaico-portuguesa o la francesa, e incluso no romances, como la germánica. Este modelo lírico alcanzó un éxito generalizado en la primera mitad del siglo XIII que afectó, también, a la poesía siciliana de la corte de Federico II.

    En todos los casos el proceso de difusión fue el mismo: impulsados por un deseo de emulación de esta lírica cortesana de prestigio, los poetas portugueses, picardos, bávaros o sicilianos adoptaron lo mejor que supieron el estilo provenzal a sus contextos particulares dando forma a unos estilos poéticos menores o secundarios, que ya no fueron más allá de sus límites regionales y que, pasada la época de éxito del modelo, decaerían con él. En todos los casos, excepto en el de la lírica siciliana. Esta poesía local, escrita en dialectos del sur de la península y que había desarrollado unas nuevas formas como el endecasílabo o el soneto, fue la semilla de la gran lírica que pocos años después comenzó a triunfar en la Toscana y que, finalmente, eclipsaría y sustituiría como modelo europeo a la poesía provenzal.

    No es este el lugar ni yo la persona apropiados para explicar las relaciones entre Sicilia y la Toscana pero lo cierto es que, a mediados del siglo XIII, varios poetas florentinos comenzaron a competir con los maestros provenzales. El más importante de ellos va a ser Dante Aligheri y la obra que consagrará esta nueva poesía, su Vita nuova.

    Pero ¿en qué consiste su novedad? No es la lengua ni las formas poéticas lo relevante, diferentes también en los poemas de Martin Codax o de Walter von der Vogelweide, que, sin embargo, no triunfarán fuera de sus fronteras. En principio, todas las adaptaciones de un modelo europeo de prestigio a una literatura regional conllevan modificaciones relacionadas con la nueva lengua utilizada, con las peculiaridades socioculturales de la zona y con las tradiciones previas del público concreto para el que se compone. Sin embargo, lo que hace que esa adaptación triunfe finalmente y se convierta, a su vez, en un modelo global, es su capacidad para ser reconocida como una propuesta novedosa y alternativa. Para lo cual, lo más efectivo es que la nueva modalidad ofrezca cambios radicales del modelo sin renegar de él, tal y como hace, por ejemplo, Dante en su Vita nuova, un libro de poemas de amor ofrecido a una mujer muerta.

    La lírica provenzal del XIII, como la toscana del XIV, es lírica amorosa, a través de la cual el poeta expresa con pasión los sentimientos que le suscita su amada. Sin embargo, mientras que las convenciones poéticas provenzales exigían que la amada fuera real, su lejanía y su desdén concretos y, en último término, la posibilidad de “galardón” efectiva, nada de esto es válido dentro de las nuevas convenciones planteadas por Dante en su poemario. Cuando Dante comienza a escribir, Beatriz ya ha muerto. Su amor es un recuerdo. No hay “galardón” posible. La propia razón de ser de la poesía cambia y pasa a ser la reconstrucción de un proceso sentimental carente de futuro. Este giro en el planteamiento fuerza una modificación general de todo el modelo. El amor ya no tiene sentido en sí mismo como expresión de un sentimiento humano puesto que de antemano ya no puede ser correspondido. Dante se ve obligado a darle una nueva significación planteándolo como un camino espiritual que trasciende la propia vida. El amor no es un apetito carnal, ni siquiera una pasión humana: el amor es un vínculo del hombre con la divinidad. El tópico amor de un poeta por su amada se transustancia en la Vita nuova en el apasionado reconocimiento de una espiritualidad renovadora, de modo que la propia Beatriz se convertirá, ya en la Divina Comedia, en la encarnación del amor de Dios por Dante.

    Y todo esto lo propone Dante –y lo asumirá posteriormente Petrarca dando forma definitiva al modelo- en un libro complejo y sofisticado, redactado hacia 1293, cuando al poeta le faltaban aún tres años para cumplir los 30 pero Beatriz llevaba ya otros tres enterrada. Se trata de un libro complejo porque no es solo una colección de poemas. Es, en realidad, un breve tratado en prosa en donde además de narrar un proceso sentimental ocurrido en su interior tras conocer a Beatriz y hasta la muerte de esta, el poeta va comentando la estructura y el contenido de cada uno de los poemas que inserta. Y sofisticado porque Dante se propone a la vez varios fines con su obra. En primer lugar, es una recopilación de su poesía juvenil en un momento de su biografía en el que se disponía a dedicarse de lleno a la política. El hilo conductor, la prosa, debía justificar, por lo tanto, la incorporación a su libro de un buen número de poemas escritos en circunstancias que nada tenían que ver con Beatriz: tenía que crear un hilo argumental coherente aunque ficticio para su obra. Además, Dante pretendía dejar bien patente su maestría en la utilización de unos nuevos modelos líricos en lengua toscana que no desmerecían, según él, de los prestigiosos prototipos provenzales. De ahí su insistencia en comentar las características técnicas de los poemas. No propone solo un contenido lírico novedoso sino que defiende la calidad del modelo formal que utiliza. Por último, y esto era lo más difícil, el conjunto de la obra debía desarrollar esa nueva concepción de la relación amorosa en la que el amor de la amada es la guía de un proceso de renovación espiritual que proyecta al poeta hacia la divinidad.

    La vida y la obra de Dante se caracterizaron por su desmedido orgullo. La presunción de emular a Virgilio y de vengarse, al menos de palabra, de sus enemigos, están detrás del titánico esfuerzo de la Divina Comedia. Igualmente, una ambición desmesurada de ser reconocido como el mejor de los poetas toscanos de su tiempo e incluso de superar a los modelos provenzales que habían triunfado durante todo el siglo XIII está detrás de la audaz propuesta de la Vita nuova. Poeta y obra representan bien hasta qué punto el orgullo, la desmesura y la egolatría han sido algunos de los principales motores de la cultura europea a lo largo de toda su historia. [E. G.]

EDICIONES DIGITALES

    Texto original: https://archive.org/details/lavitanuovadidan00dantuoft

    Traducción inglesa: http://www.poetryintranslation.com/PITBR/Italian/TheNewLifeI.htm

    Traducción alemana: http://de.wikisource.org/wiki/Das_Neue_Leben_(Dante)

    Traducción francesa: http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k749941

    Traducción castellana: http://www.edu.mec.gub.uy/biblioteca_digital/libros/D/Dante%20Alighieri%20-%20La%20Vida%20Nueva.pdf