UNA CARTA: LA GRAN CRISIS LINGÜÍSTICA DE EUROPA

 

    Hay dos datos técnicos en este breve  relato  de Hugo von Hofmannsthal que tienden a condicionar su lectura: publicada en 1902, la carta está fechada en 1603 y su “autor”, lord Chandos, de 26 años, dice haber conseguido la fama con sus primeros escritos a los 19, es decir, a finales de la década anterior. Dicho de otra manera, la biografía del narrador reproduce de cerca, con 300 años de antelación, la del autor, lo que parece invitar a leer la obra en clave autobiográfica. Así, la incapacidad para la creación literaria padecida a principios del XVII por este alter ego inglés de Hofmannsthal se correspondería con una crisis creativa similar que el autor austriaco habría tenido a principios del siglo XX. Recordemos a este respecto lo que escribe uno de sus amigos de esa época, Stephen Zweig, en su autobiografía: “La figura del joven Hofmannsthal es y será recordada como uno de los grandes prodigios de la perfección precoz” y, más adelante, “Hofmannsthal jamás superó ese milagro único en que se había convertido entre sus 16 y 24 años”, es decir, en la última década del XIX. Si añadimos que de 1901 data el matrimonio del autor y que por estas mismas fechas renuncia definitivamente al cultivo de la lírica, hemos de reconocer que, en efecto, Ein brief parece responder, cuando menos, a una reflexión del escritor sobre su propio proceso creativo.

    Sin embargo, limitaríamos demasiado el significado de este texto si lo redujéramos a un mero pasaje biográfico. Al fin y al cabo, en la producción literaria de Hofmannsthal, de 1903 es Elektra, el primero de los textos dramáticos que después se convertirían en famosísimos libretos de ópera con música de Richard Strauss. Esto quiere decir que la vena creativa del escritor vienés no se había agotado en ese fin de siglo, como le sucede a lord Chandos, aunque es evidente que, en cierto momento, se vio forzado a una profundo replanteamiento de su tarea creativa, que le mostró, al menos, la imposibilidad de seguir avanzando por un camino que hasta entonces le había conducido al éxito. Por ello, lo más importante de Ein brief es que en ninguna otra obra de creación literaria de la época está recogido de forma tan directa y tan contundente el drama al que se enfrentaron los grandes intelectuales europeos de principios del siglo XX: la necesidad de superar el abismo que se abría para ellos bajo un lenguaje desprestigiado, hueco e insuficiente, que hasta entonces, sin embargo, había sido la base incuestionable de nuestra cultura.

    “Al principio se me iba haciendo imposible comentar un tema profundo o general y emplear sin vacilar esas palabras de las que suelen servirse habitualmente todas las personas”, dice lord Chandos, cuya reflexión arranca del reconocimiento de esa repentina insuficiencia del lenguaje, una convención que solo sostiene nuestra fe compartida en su vigencia. Pero la llegada del siglo XX hundió a Europa en una desconfianza absoluta del orden cultural establecido y con ella, una prevención radical hacia las palabras que lo sostenían. De forma paralela a ese cuadro de Magritte donde a la imagen de una pipa acompaña la indicación, tan obvia como inesperada, de que “ceci n´est pas une pipe”, en la experiencia del narrador de Ein brief los conceptos elementales, acrisolados por una tradición lingüística y cultural procedente cuando menos de Platón, son reconocidos de pronto como una mera explosión sonora, un flatus vocis carente de esa conexión con la realidad que siempre se había considerado incuestionable. Ahora, aisladas de su referente, las palabras carecen de sentido; por el contrario libre de ellas, la realidad concreta del mundo se manifiesta de una forma en cierto modo mística –“éxtasis” lo llama lord Chandos- como lo único verdadero; se alza a la altura del propio ser humano que las percibe.

    Para el narrador de Ein brief el mundo real, despojado de los términos lingüísticos que lo expresaban y constreñían, se concreta en una realidad mucho más poderosa y atractiva. A cambio, la comunicabilidad de ese nuevo mundo percibido en éxtasis desaparece. Porque el pensamiento humano es lingüístico y solo puede establecerse con esas palabras que ahora para lord Chandos son inservibles. El mundo real, la auténtica vida, excluye las palabras; la literatura, por lo tanto, hecha con palabras, excluye el mundo real, la vida. Ese es el terrible dilema que plantea Hofmannsthal en su relato; de él surgió la renovación absoluta de la literatura europea a partir de la Primera Guerra Mundial, momento en el que de una manera trágica y definitiva la barbarie desatada por nuestra civilización dejó bien patente hasta qué horrible punto las palabras carecían de cualquier significado relevante frente a los hechos.

    El malestar de la cultura europea de principios del siglo XX encuentra en Ein brief su expresión más simple y emblemática. Yendo más allá de Saussure, que en sus cursos de 1906 se limitaba a establecer la convencionalidad del nexo existente entre el significado y el significante, anticipando una conclusión práctica para la reflexión final del Tractatus de Wittgenstein: “7 De lo que no se puede hablar, mejor es callarse”, y en consonancia con ese estéril silencio que había coronado la biografía de Rimbaud, Hofmannsthal parece invitar también al abandono de la palabra como herramienta esencialmente engañosa e inútil. Los vanguardistas seguirían de inmediato caminos tangenciales. Los cubistas, por ejemplo, echarán mano de la imagen para apuntalar sus palabras, al igual que los futuristas o los dadaístas, que confiarán, además, en el poder del espectáculo. Estos últimos, a su vez, abogarán abiertamente por la abolición del lenguaje como expresión lógica del pensamiento, al igual que lo harán a su zaga los surrealistas. Por último, Alberto Caeiro, uno de los  heterónimos  de Pessoa, consciente también de esa inconsistencia metafísica del lenguaje, construirá una poesía de la realidad misma, concreta, casi física, con la pura inmediatez de ese éxtasis que a Lord Chandos, por el contrario, le lleva a prescindir para siempre de la palabra. [E. G.]

EDICIONES DIGITALES

    Texto original: http://gutenberg.spiegel.de/buch/ein-brief-997/1

    Traducción inglesa: http://depts.washington.edu/vienna/documents/Hofmannsthal/Hofmannsthal_Chandos.htm

    Traducción francesa:

    Traducción castellana: http://www.ugr.es/~filosofiayterapia/ACTIVIDADES/Otras/Ateneo/La%20Carta%20de%20Lord%20Chandos.pdf