LA POSADERA: EL ENCANTO DE LA COMEDIA NEOCLÁSICA

     La posadera (La locandiera) es una comedia escrita en italiano por el dramaturgo veneciano Carlo Goldoni en el año 1750. La historia sucede en una posada de Florencia. Su dueña, Mirandolina, es una astuta y atractiva joven, que se encarga de este negocio con la ayuda de su mozo, Fabrizio. Mirandolina es constantemente cortejada por cada hombre que pasa por la vecindad, y de una forma muy particular por el marqués de Forlipopoli, un aristócrata que no posee otra cosa más que su título nobiliario, y por el conde de Albafiorita, un mercader que, debido a su éxito en los negocios, ha pasado a formar parte de la nobleza. Mirandolina, como buena comerciante, no se deja llevar por ninguno de los dos hombres, alimentándoles la esperanza de una posible conquista.

     La llegada del caballero de Riprafratta, un alto aristócrata misógino, rompe el equilibrio instaurado en la hostería. Mirandolina, aferrada a su orgullo femenino y no estando habituada a ser tratada como una sierva, se propone hacer que el caballero se enamore de ella. En poco tiempo, vence en su intento. Pero se arrepiente, apenas ve que su juego se le está yendo de las manos: con una hábil estratagema calma las ansias de los nobles y se casa con Fabrizio, quien siempre la ha amado y, se promete, además no jugar más con el corazón de los hombres.

     La Posadera es el estandarte del  nuevo teatro de Goldoni, que renueva los esquemas obsoletos de la commedia dell´arte. Las máscaras que usaban los actores son sustituidas por el propio rostro de los representantes, que ponen en escena a personajes cotidianos y reales. La acción prescinde de las improvisación y utiliza en su lugar secuencias perfectamente planificadas por el autor. Mirandolina calcula y actúa de acuerdo con sus cálculos. Pese a no ser, en principio, más que un desarrollo de la máscara de Colombina, a diferencia de ella compone un personaje individualizado e impredecible. Esta tendencia al realismo confiere a la comedia de Goldoni un rostro humano, universalmente válido en cualquier momento, que se manifiesta en la escena con todas sus contradicciones.

     La Posadera es un obra accesible a todo el mundo, pensada para divertir a un público proveniente de cualquier clase social. Pese a ello, la obra retoma el debate sobre las clases sociales tan propio del siglo XVIII y debe ser valorada de acuerdo con este contexto histórico. Vemos que Mirandolina se preocupa por sus intereses, encarnando el sentido común propio de los ideales de la burguesía de la época. Los nobles son representados en las diversas variantes de su clase social: nobles de estirpe (nobleza de espada), decadentes y desprovistos de riqueza; nobles ricos con contactos e influencia pero sin riqueza y burgueses ennoblecidos recientemente (nobleza de toga), despreciados por los otros. En su conjunto los aristócratas representan a los parásitos de la sociedad que apenas contribuyen a su desarrollo –ninguno de ellos trabaja- aprovechándose de sus privilegios y mostrándose ridículos a los ojos de los demás. Especial interés tiene, por otra parte, la personalidad fuerte y determinada de la protagonista, Mirandolina, ya que a través de ella penetra en la obra el concepto ilustrado de la autodeterminación del individuo, algo particularmente significativo tratándose de un personaje femenino.

 

EDICIONES DIGITALES

    EDICIÓN ITALIANA:  http://www.liberliber.it/mediateca/libri/g/goldoni/la_locandiera/pdf/la_loc_p.pdf

    TRADUCCIÓN CASTELLANA:  www.cervantesvirtual.com/obra/la-posadera-version-libre-de-la-obra-de-carlo-goldoni--0/