CÁNDIDO: LA NOVELA AL SERVICIO DE LA FILOSOFÍA

     Acaso sin darse cuenta, en sus cuentos filosóficos Voltaire dio con la forma literaria ideal para conseguir su mayor aspiración intelectual: convertirse en la conciencia ilustrada de Europa. A través de estos relatos cortos que él mismo consideraba menores –Zadig, La historia del buen brahmín, El ingenuo y, sobre todo, Cándido-, con sus componentes de novela popular y su indisimulada propaganda moral, Voltaire conseguía varios objetivos a un tiempo. Por un lado, podía burlarse de una forma inteligente pero desenfadada de las teorías filosóficas a las que se oponía; además, ejemplificaba a través de la ficción, creando un nuevo género de fábula moral con protagonistas humanos, sus propios puntos de vista sobre la sociedad de la época y las principales ideas sobre las que se reflexionaba en los ambientes cultos europeos; por último, gracias al uso de la prosa y a la brevedad, gracia, rapidez y concisión con que dotó al género, pudo acercar su pensamiento a un número de lectores mucho mayor que con cualquier otra de sus obras.

     Téngase en cuenta que, pese a que tanto sus tragedias como sus escritos filosóficos consiguieron un público amplio, su difusión estaba circunscrita a un sector muy concreto de la sociedad, la clase alta –nobleza, burguesía o clero- de la Europa más ilustrada. Sus cuentos filosóficos, por el contrario, tuvieron un alcance mucho mayor al ser obras accesibles no solo para esos mismos lectores, atraídos por la relevancia de las ideas que se trataban y el tono irónico del autor, sino también para un público mucho más numeroso de reciente y limitada alfabetización, la clase media que poco después irrumpiría en la Historia con la Revolución Francesa. Estos últimos se podían sentir especialmente atraídos por las peripecias argumentales y por las alusiones a aspectos bien conocidos de su sociedad contemporánea.

     En este sentido podemos afirmar que los cuentos filosóficos de Voltaire, cuyo mejor representante es Cándido, deben mucho en su origen y su concepción genérica al mundo democrático y burgués que Voltaire había conocido de joven en Gran Bretaña y que tanto le influyó en todos los órdenes de su quehacer intelectual. Esto, por otra parte, nos permite comprender más fácilmente las similitudes temáticas, genéricas y lingüísticas que estos relatos comparten con ciertas novelas británicas de la época como la Historia de Rasselas, príncipe de Abisinia de Samuel Johnson. Desde este punto de vista, los cuentos filosóficos de Voltaire se manifiestan como una de las primeras tentativas de novela burguesa europea, un género ya moderno, como la prosa periodística o la novela sentimental inglesa. Con todo, el hecho de que tanto el argumento como la propia presentación de la realidad se hallen de antemano al servicio de la intencionalidad moral de la obra, supuso un lastre demasiado pesado para la evolución del género, que no encontró ya recorrido en el nuevo mundo europeo surgido de las guerras napoleónicas, donde la novela moderna exploró con éxito formas mucho más sutiles de moralización.

     Dejando estas cuestiones generales aparte, Cándido es, como una buena parte de la obra de Voltaire, una reflexión acerca de la trágica situación del hombre en un mundo literalmente dejado de la mano de Dios. Es cierto que, en principio, el planteamiento del autor es mucho más simple puesto que todo el argumento gira en torno a la ridiculización de la filosofía de Leibniz y de su idea de que vivimos en “el mejor de los mundos posibles”. De ahí la importancia que adquiere en la obra el personaje de Pangloss, representante de ese pensamiento. El cuento se desarrolla a partir de la confrontación entre los deseos del protagonista por conducir su vida de acuerdo con las optimistas ideas de su maestro y las sucesivas catástrofes que a ambos, así como a la protagonista femenina, Cunegunda, y a los demás personajes secundarios les sobrevienen a lo largo de su azarosa vida. Por supuesto, desde el punto de vista filosófico una cualquiera de esas vicisitudes bastaría para ejemplificar la moraleja que Voltaire desea transmitir pero el autor se complace en hacer avanzar su novelita mediante la repetición de un mismo esquema en diferentes escenarios.

     Cándido, Pangloss, Martín o Cunegunda intentan, juntos o por separado, reconstruir su vida en “el mejor de los mundos posibles”, sea este el Imperio Germánico, Lisboa, El Dorado, Constantinopla o cualquier otro rincón del mundo. Y una y otra vez, toda promesa de felicidad se ve destruida por una nueva catástrofe, humana o natural, como si hubiese algún tipo de conjura cósmica contra los protagonistas. La enseñanza moral de la obra es obvia y aparece recogida en una de las más felices imágenes que todavía sobrevive de la literatura de Voltaire: frente a un mundo hostil de donde ha desaparecido toda bondad y del que Dios hace mucho tiempo que no se ocupa no nos queda sino retirarnos a cuidar de nuestro jardín.

     Cándido es una obra cásica en múltiples aspectos. La idea que cierra el cuento, por ejemplo, no deja de ser una variante más del Beatus ille... horaciano, ampliado en esta ocasión al ámbito de la metafísica. La voluntad de escribir una  fábula  moral con que está concebida la obra también es digna heredera del gusto por la fabulística clásica propio del Neoclasicismo. La pareja protagonista, Cándido y Pangloss, resulta ser una variante curiosa del tema de Don Quijote y Sancho, tan difundido por la narrativa británica de la época. En este caso, el discípulo, Cándido, que de Sancho solo alcanza la ingenuidad, se ve obligado a padecer en sus propias carnes la estupidez de las ideas de su maestro. Cunegunda, por último, toda bondad y desdicha, es una imagen también ridícula de las típicas protagonistas femeninas de la novela sentimental de la época. La originalidad y la genialidad de Voltaire consiste en su capacidad para combinar de forma novedosa todos estos elementos preexistentes y típicos de la literatura de su tiempo para crear a partir de ellos un género prácticamente nuevo en el que, además, supo ser el maestro insuperable. [E.G.]

EDICIONES DIGITALES

     Texto original: http://www.livrefrance.com/Voltaire-Candide.pdf

     Traducción inglesa: http://www.esp.org/books/voltaire/candide.pdf

     Traducción alemana: http://gutenberg.spiegel.de/buch/2436/1

     Traducción castellana: http://www.gatovolador.net/res/Candido.pdf