JUAN RAMÓN JIMÉNEZ: ÉTICA PERSONAL Y POESÍA PURA

 

    Se suele resumir la vida de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura de 1956, como una existencia entregada por completo a la literatura, ejemplo del escritor encerrado en su “torre de marfil”. Sin embargo, un dato esencial de su biografía, el exilio de más de 20 años tras la sublevación militar de 1936, exige añadir, al menos, una puntualización a esa síntesis: la entrega de Juan Ramón a la poesía como forma y consecuencia de su compromiso con la libertad, el humanismo y la modernidad.

    Juan Ramón Jiménez nació en Moguer, un pueblo andaluz, en 1881. Su familia, de holgada posición económica, le facilitó una buena formación académica que le condujo desde joven al campo de las artes. Decidido desde los 18 años a consagrarse a la literatura, en 1900 se trasladó a Madrid, donde publicó sus primer libro de poemas, Almas de violeta, de acuerdo con los gustos que triunfaban en la lírica europea del momento y que en España recibieron el nombre de Modernismo.

    Juan Ramón padeció durante toda su vida de una excesiva sensibilidad y la ruina económica de su familia le sumió ese mismo año en una profunda depresión, la primera de una larga serie a lo largo de toda su existencia. Sin embargo, estos problemas de salud no solo no limitaron su dedicación a la creación artística sino que la potenciaron, al impedirle llevar vida activa normal. Tampoco los problemas económicos de su familia, que le obligaron a regresar a Moguer en 1905, redujeron su producción lírica y esa etapa andaluza en torno a 1910 va a convertirse en un auténtico retiro creativo durante el que el poeta compone más de una docena de poemarios, además de la prosa poética Platero y yo, su título más popular.

    Este alejamiento temporal de Madrid no le impide seguir en contacto con sus amigos intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza, el establecimiento educativo más moderno y liberal de la España de la época. Gracias a ellos, Juan Ramón se convierte en 1914 en director de las ediciones de la Residencia de Estudiantes, donde se trasladará a vivir. Su vinculación con la Residencia se prolongará a lo largo de las décadas siguientes y tendrá una importancia esencial en la formación literaria de los poetas que residieron en ella, como Guillén, Alberti y Lorca.

    Para entonces, en 1913, Juan Ramón había conocido, precisamente en la Residencia, a Zenobia Camprubí, una catalana de raíces americanas con una magnífica formación académica, con la que se casará en 1916. Esta relación sentimental, aparte de condicionar toda su biografía, va a ser trascendental para la evolución literaria del poeta. El conocimiento e interés de Zenobia por la poesía inglesa de su tiempo pusieron a Juan Ramón en contacto con una tradición ajena a la del Simbolismo francés, que dominaba hasta entonces en la lírica hispana. Pero, sobre todo, su boda en Estados Unidos fue el punto de partida para la redacción del Diario de un poeta recien casado, el mejor libro de lírica española del siglo XX y uno de los más importantes de la literatura europea contemporánea.

    Con el Diario, publicado en 1917, Juan Ramón introduce la poesía del siglo XX en España. La superación del Modernismo, tanto en la temática como en las formas, representa una vía paralela, aunque muy diferente, a la que la literatura vanguardista imponía en toda Europa por esas fechas. El Diario está concebido como poesía pura, en la línea de El cementerio marino de Valery, y en vez de una ruptura de la tradición europea, como el Futurismo o el Surrealismo, supone un intento de depuración del lenguaje poético clásico de acuerdo con modelos líricos ya existentes como la mística o algunos desarrollos finales del Simbolismo como la mejor poesía de Rilke.

    La influencia de este nuevo modelo poético en los jóvenes poetas españoles fue inmensa y al propio Juan Ramón le gustaba adjudicarse ese papel de maestro. Sin embargo, durante los años 20 esa influencia se vio combinada con otra más llamativa procedente de las Vanguardias, a las que Juan Ramón siempre permaneció ajeno. Esta fue una de las razones por las que con el tiempo las relaciones del poeta consagrado con los jóvenes de lo que se conoce como Generación del 27 fue deteriorándose, llegando a repudiar algunos de ellos el magisterio de Juan Ramón.

    Durante esa época, su vida sigue entregada a la escritura, no solo en el campo de la lírica, con la edición de su Segunda Antología Poética en 1922 e importantes libros de poemas como Belleza (1923), sino también con artículos en la prensa como los que después constituirán Españoles de tres mundos o las prosas que se incluían en los cuadernos de Unidad de 1925. Él mismo editaba algunos de sus nuevos poemas y reescribía buena parte de los que ya tenía publicados. De hecho, la reordenación de toda su producción literaria va a ser una de sus mayores obsesiones durante este periodo. De 1932 data también uno de los episodios más lamentables de la biografía del poeta, el suicidio de su joven discípula y admiradora, la escultora de 24 años Marga Gil Röesset, que le sumió en una profunda depresión de más de dos años.

    El poeta, que apenas había participado activamente en la confrontación política durante la República, era, sin embargo, por tradición familiar, formación personal y convicciones profundas de carácter liberal, demócrata y republicano. Por ello, inmediatamente después del golpe de estado militar de 1936 Juan Ramón se manifiesta a favor del Gobierno legítimo. Sin embargo, la incomprensión de su compromiso poético por parte de los sectores más radicales del bando republicano hace que su posición en el Madrid sitiado resulte muy comprometida. Por ello, con la colaboración del propio gobierno marcha al exilio a los EE.UU.

    Allí el matrimonio va cambiando de residencia de acuerdo con su necesidad de ganarse la vida y la de atender a los problemas de salud de Juan Ramón y de la propia Zenobia, enferma de cáncer. En su primera residencia estable, entre 1939 y 1943, en el estado de Miami, Juan Ramón escribirá sus Romances de Coral Gables, aludiendo al nombre de la localidad donde vivían. Luego, de 1944 a 1951, Zenobia y Juan Ramón ejercieron como profesores en la Universidad de Maryland, junto a Washington. Fue una época de gran creatividad para el poeta, que concluyó los primeros fragmentos de su gran poema en prosa Espacio y algunos de sus libros de poesía más relevantes como La estación total y Animal de fondo. Es una época también en la que Juan Ramón mantiene una presencia constante en la América hispana, donde se le reconoce como uno de los más grandes poetas españoles de su tiempo.

    Sin embargo, este esfuerzo creativo va a provocar un nuevo derrumbamiento de la salud del poeta, que le obliga a ser ingresado en un sanatorio estadounidense, de donde se traslada a Puerto Rico. Instalados definitivamente allí en 1952, Zenobia y Juan Ramón se vincularán a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, donde, en 1954, Juan Ramón publica la edición definitiva y completa de su poema Espacio. También en Puerto Rico recibió en 1956 la noticia de la concesión del Premio Nobel tres días antes del fallecimiento de Zenobia, a la que se le había vuelto a reproducir el tumor. Dos años después, sin conseguir reponerse del duelo, el propio Juan Ramón fallecía en la misma clínica que su esposa. [E. G.]

PRINCIPALES OBRAS

    Almas de violeta, 1900

    Platero y yo, 1914

    Diario de un poeta reciencasado, 1917

    Belleza, 1923

    Unidad, 1925

    Españoles de tres mundos, 1942

    La estación total, 1946

    Romances de Coral Gables, 1948

    Animal de fondo, 1949

    Espacio, 1954