H. von HOFMANNSTHAL: RENOVACIÓN EN CENTROEUROPA

 

    Hugo von Hofmannsthal nació en Viena en 1874 en una familia de la burguesía industrial judía conversa al cristianismo. La ruina de la fortuna familiar poco antes de su nacimiento hizo que, aunque su padre era empleado de banca y su madre procedía también de una familia acomodada, durante su infancia la familia del futuro escritor se viera forzada a vivir modestamente. Fue un niño prodigio que leía a los clásicos en su lengua original a los diez años y a los 16 años ya publicaba poemas bajo seudónimo. Sus primeras obras importantes, como el drama lírico La muerte de Tiziano, escrito con 18 años, y, al año siguiente, El loco y la muerte, causaron una gran impresión entre los jóvenes intelectuales de su época, que lo consideraban un genio precoz, y pronto formó parte del ambiente cultural vienés junto a otros grandes creadores de su generación como Arthur Schnitzler, Stefan George, Max Reinhardt, Rainer María Rilke y en general lo que se ha dado en llamar los Jóvenes Vieneses, que marcaron el progreso literario y cultural en el Imperio Austro-Húngaro en las décadas de entresiglos.

    En un primer momento, Hofmannsthal se matriculó en la facultad de Derecho pero pronto hizo amistad con el barón Leopold von Andrian zu Werburg, junto al que desarrolló su pasión por los espectáculos musicales y por la literatura y que le animó en su decisión de cambiar de facultad y matricularse en Filología Romance, donde se graduó en 1897. En 1901 se casó, dedicando a partir de entonces toda su vida a la poesía y el drama.

    Su vida se inició con esta notoriedad precoz de la que hemos hablado, que fue seguida, sin embargo, de una profunda crisis creativa que le hará alejarse de la poesía y el lirismo de sus primeras obras para dedicarse enteramente al teatro y la ópera. De hecho, tras sus primeros éxitos con piezas en un acto de tipo simbolista, sintió que su mayor problema podía ser perderse en el esteticismo. Es el momento en el que aparece, en 1902, su obra en estos momentos más famosa, Ein Brief, conocida como  Carta de lord Chandos, que muestra esa crisis creativa personal, coincidente con una amplia corriente de necesidad de renovación estética que poco a poco en esa misma década va a desembocar en las Vanguardias.

    Entre sus obras de teatro destacan Christinas Heimreise (1910), Jedermann (1911), El difícil (1921) y La torre (Der Turm, 1925). En realidad, su dedicación al teatro fue total no solo porque escribiera obras propias y libretos para óperas sino también porque su preocupación por la recuperación de los clásicos y el desarrollo de la actividad teatral en Austria, que lo llevó a participar en 1920 en la fundación del Festival de Salzburgo junto a Max Reinhardt. Todavía hoy en él se representa como pieza de apertura su Jedermann. En esta misma época, a la vez que escribía sus propias obras se entregó al estudio sistemático de los clásicos —Molière, Lessing, Goethe— para aprender el oficio e hizo adaptaciones de  Calderón  y de Sófocles de fama internacional.

    Pero para la evolución de su producción literaria fue fundamental su encuentro a principios del siglo XX con el gran compositor de ópera bávaro Richard Strauss, con quien colaboró durante veinte años, dando forma a un modelo de drama musical en el que el libreto asumía un enorme relieve artístico, a la altura de la propia música o de la representación. El primer fruto de este trabajo conjunto fue Electra, escrita en 1903 y llevada a escena en 1909. Otros libretos importantes de esta época fueron El caballero de la rosa (1911) y Ariadna en Naxos (1912). Sin embargo, el estallido de la I Guerra Mundial interrumpió su actividad en común pues von Hofmannsthal fue reclutado, aunque solo como oficial de la reserva para misiones diplomático-culturales.

    Tras la guerra, Hofmannsthal siguió escribiendo libretos para Strauss como La mujer sin sombra (1919), La egipcia Helena (1928) y Arabella (postuma, de 1933). Fue en esta época cuando puso en pie el festival de Salzburgo y  fundó también la revista Neue Deutsche Beiträge, lo que le convirtió en uno de los intelectuales austriacos más importantes de entreguerras. En 1929 su hijo Franz se suicidó y dos días después, cuando Hofmannsthal se preparaba para enterrarlo, una hemorragia cerebral acabó también con su vida, a los 54 años.

    La obra de Hofmannsthal es compleja y densa por su simbolismo y su profundidad intelectual. Además, algunas de sus composiciones sufrieron muchas reescrituras a lo largo de su vida. Aunque en su momento la fama de Hofmannsthal estuvo vinculada a sus actividades en el campo del teatro, en la actualidad destaca el pequeño tratado que se titula Carta de lord Chandos, en el que reflexiona sobre la imposibilidad de comunicarse, de transmitir el propio pensamiento a otros, lo que nos condena a una soledad insalvable. También merece ser recordado el esfuerzo cultural que Hugo von Hofmannsthal sostuvo en el periodo de entreguerras con el objeto de dar a Europa la posibilidad de rehacer su propia identidad, traumatizada por el conflicto. Con esta intención promovió el Festival de Salzburgo, dentro de lo que él mismo llamó, en 1927, Revolución Conservadora.

 

PRINCIPALES OBRAS

    La muerte de Tiziano (Der Tod des Tizian) (1892), teatro.

    Carta de lord Chandos (Ein Brief) (1902), ensayo.

    Jedermann (1911), teatro.

    La torre (Der Turm) (1925), teatro.

 

        LIBRETOS PARA ÓPERA

    Elektra (1903),

    El caballero de la rosa (Der Rosenkavalier) (1910),

    Ariadna en Naxos (Ariadne auf Naxos) (1912)

    La mujer sin sombra (Die Frau ohne Schatten) (1919)

 

    Cartas a Rilke, 1902-1925