GEORGE ELIOT: MUCHO MÁS QUE NOVELA FEMENINA

    La novelista inglesa conocida por su seudónimo masculino de George Eliot se llamaba en realidad Mary Ann Evans y había nacido en 1819 en el suroeste de Gran Bretaña en una propiedad rural que administraba su padre. Recibió una educación profundamente religiosa y superior a la de otras jóvenes de su edad, debido a las expectativas que su inteligencia suscitó entre sus progenitores. A partir de los 16 años siguió formándose de forma autodidacta, sobre todo en el campo de la literatura clásica.

    Tras la muerte de su madre, Mary hubo de hacerse cargo del cuidado de toda su familia pero el matrimonio de su hermano, cuando ella tenía 21 años, les permitió trasladarse a Coventry, donde la futura escritora conoció a Charles Bray, un hacendado con intereses intelectuales que se dedicaba a promover causas filantrópicas y estaba en contacto con grandes personalidades de la época como el antropólogo Herbert Spencer o el poeta R. W. Emerson. En este ambiente privilegiado, Mary se sintió atraída por las formas más liberales de la teología, que ponían en duda la verdad literal de las historias bíblicas de su infancia. Estas preocupaciones religiosas, que le causaron problemas dentro de su propia familia, le llevaron también hacia el campo de la literatura, al entregarse a la traducción al inglés de La vida de Jesús del alemán Strauss.

    Con 30 años, viajó a Suiza con los Bray. Allí, en Ginebra, vivió sola durante unos meses replanteándose de su vida y ya de regreso en Inglaterra en 1850, se trasladó a Londres decidida a vivir de la escritura. Comenzó su carrera como periodista ejerciendo como ayudante del editor en la Revista de Westminster, donde ella fue la que se ocupaba de sacar adelante el periódico desde su inicio en 1852 hasta 1854. Hay que tener en cuenta que el papel de la mujer escritora era relativamente habitual en la Inglaterra de su tiempo, pero el de la mujer editora era muy inusual.

    Durante esta fase de su vida ya independiente mantuvo diversas relaciones sentimentales no correspondidas con el propio editor de la revista y con otros escritores como el citado Spencer. Sin embargo, la más relevante fue la que le unió durante varias décadas a George Henry Lewes, un intelectual y crítico literario con el que convivió a partir de 1854 pese a que él estaba casado. De hecho, ella y Lewes llegaron a viajar por Alemania como si legalmente fueran marido y mujer, lo que les acarreó acusaciones de poligamia y la desaprobación moral de la sociedad victoriana, hasta el punto de que su propio hermano le retiró a Mary Ann la palabra.

    Como escritora, comenzó a usar un nombre de pluma para asegurarse de que sus obras eran tomadas en serio. Quería escapar al estereotipo de las mujeres escritoras que solo publicaban novelitas rosas y separar su tarea creativa de su trabajo como editora y crítica literaria. En 1857, cuando tenía 37 años, publicó la primera de sus “Escenas de la vida clerical”, The Sad Fortunes of the Reverend Amos Barton en la Blackwood's Magazine, a la que siguieron otras piezas breves reunidas como libro al año siguiente. Su primera novela completa, ese mismo año, fue Adam Bede, con un éxito inmediato, lo que aumentó el interés por conocer a la persona real que se escondía tras el seudónimo de George Eliot, por lo que tuvo que revelar que ella era la autora. El descubrimiento de su personalidad y las irregularidades de su vida privada sorprendieron a muchos de sus lectores pero no afectaron a su popularidad como novelista. Aun así sus relaciones extramaritales con Lewes le impidieron entrar en la buena sociedad londinense casi hasta el fin de su vida y eso que la propia reina era una ávida lectora de todas sus novelas.

    Tras el éxito de Adam Bede, Eliot continuó escribiendo novelas con bastante éxito durante los siguientes quince años, entre las que destacan The Mill on the Floss, Silas Marner y la que se considera su obra maestra, Middlemarch. Su última novela fue Daniel Deronda, escrita poco antes de que Lewes enfermara y muriera, en 1878. Sin embargo, dos años después, la escritora volvió a suscitar una gran controversia en la sociedad británica por su matrimonio con John Cross, un hombre veinte años menor que ella. Finalmente, a su regreso del viaje de novios, la propia Eliot cayó enferma de una infección que le llevó a la muerte en 1880 a los 61 años. No está enterrada en la abadía de Westminster debido a su rechazo de la fe cristiana y a su anómala vida en común con Lewes pero en el centenario de su muerte se colocó en su honor una placa conmemorativa en el Poets' Corner.

    En sus primeras novelas, George Eliot se interesó por presentar casos de personas perseguidas y al margen de la sociedad y de una forma parecida la crisis política de la sociedad inglesa de la primera mitad del siglo XIX está en el corazón de Middlemarch, que refleja múltiples historias de un buen número de habitantes de una pequeña ciudad inglesa en la época de la reforma electoral de 1832. Sus novelas destaca por su profundidad sicológica y sus sofisticados retratos de caracteres. Los lectores de la época victoriana se sentían atraídos especialmente por sus descripciones de la sociedad rural, a la que dibuja de acuerdo con sus propias experiencias.

    Trabajando como traductora, Eliot expuso textos alemanes de religión, moral y filosofía que influyeron en sus ficciones impregnándolas de su muy personal humanismo agnóstico. Aunque ella había rechazado las creencias oficiales, mantuvo su respeto por la tradición religiosa como elemento que ayuda a la sociedad a mantener el orden social y la moralidad.

 

PRINCIPALES OBRAS

    Escenas de la vida clerical, 1857

    El molino del Floss, 1860.

    Silas Marner, 1861.

    Middlemarch, 1871–72.