H. de BALZAC: CREADOR DE TODO UN MUNDO LITERARIO

 

    El novelista Honoré de Balzac, nacido en una ciudad de provincias francesa en 1799, fue el primogénito de un burócrata volteriano que dio a su hijo, sin embargo, una sólida formación religiosa alejado de su familia. Durante su juventud, ya en París, Balzac estudió Derecho y trabajó con un abogado, pero a los 20 años, sin terminar la carrera, decidió dedicarse a la literatura, primero en el teatro y luego con novelas históricas a la manera de Walter Scott, siempre bajo seudónimo y sin ningún éxito. Por fin, en 1829 Balzac publica la primera novela con su nombre, El último Chuan, y en 1831 su primer éxito, La piel de zapa, con una acción situada en la época contemporánea.

    Esta última obra le sugiere las líneas maestras de su gran proyecto novelístico, La Comedia Humana, concebida como un larga serie de “estudios de costumbres”, cuyo primer bloque estará formado por las “Escenas de la vida privada”, a las que seguirán las “Escenas de la vida parisina” -El coronel Chabert-, las “Escenas de la vida de provincias” -Eugenia Grandet- y las “Escenas de la vida campesina” -El médico rural-, todas ellas anteriores a 1835. Con tan amplio plan narrativo Balzac pretendía abarcar toda la vida de su época reflejando las “especies sociales” como si fueran “especies zoológicas”. Con Papa Goriot, de 1834, Balzac inicia la etapa más importante en la construcción de este proyecto con la reaparición de personajes de novelas anteriores; así, cierra su concepto de ciclo creativo y una visión de la novela como remedo de la sociedad real: un personaje que protagoniza un relato puede reaparecer en otro algunos años más tarde como personaje secundario, incluso bajo una nueva óptica, como alguien que, igual que en la realidad, ha cambiado con el tiempo.

    A partir de aquí, las novelas se suceden con rapidez a la vez que el plan de La Comedia Humana se remodela y amplía sin cesar, llegando a contar con 145 títulos en teoría, de los que Balzac publicará unos 90. Su trabajo, pese a todo, es exigente y corrige pruebas sin cesar, al mismo tiempo que escribe también su Contes Drolatiques, inspirándose en Rabelais. Balzac era un escritor de una fecundidad prodigiosa, capaz de escribir una novela en una sola noche, pero estos esfuerzos acabaron dañando su salud ya que abusaba de excitantes como el café para poder crear con tanta intensidad.

    En el plano personal, la vida de Balzac resulta muy llamativa por sus deseos de notoriedad y de reconocimiento entre las clases más altas -ya al principio de su carrera literaria había comenzado a firmar “de Balzac”- y su pasión por la buena vida. Esto le causa permanentes problemas financieros, que afectan a su producción literaria, pero a la vez aprovecha su compleja biografía para construir la personalidad de algunos de sus personajes más famosos. En sus inicios, mantuvo vínculos sentimentales con varias mujeres, sobre todo, de la alta sociedad, pero su relación más duradera la establecerá con la condesa Hanska, una admiradora polaca casada con un mariscal ruso. Desde 1831 Balzac la corteja durante diecisiete años; viaja con ella por toda Europa e incluso viven juntos en París en un lujoso palacio. Luego, ya viuda, la acompaña a su mansión de Ucrania, donde se casan en 1850. Pero Balzac padecía de graves de corazón y durante el viaje de regreso a París su salud empeora y poco después muere.

    En la primera época de su vida, Balzac había comprado La Crónica de París, en la que colaborarán los más importantes escritores franceses de la época como T. Gautier y V. Hugo. Al principio tuvo un gran éxito pero sus habituales problemas personales y literarios hicieron que tuviera que abandonar el proyecto. Esta experiencia ruinosa no le hizo abandonar su interés por el periodismo y también dirigirá la Revista parisina en 1840, de nuevo sin éxito. Pese a todo, a partir de 1837 casi todas sus novelas aparecerán primero en la prensa diaria antes de convertirse en volúmenes independientes.

    En sus novelas, Balzac da una gran importancia a la documentación y describe con precisión el lugar de la acción y a sus personajes, por lo que el conjunto de sus novelas lo convierte en uno de los mejores testimonios de su siglo, ya que se fija en detalles de la vida cotidiana a los que nunca se había prestado atención. Pero Balzac quiere también influir sobre su época y ser considerado un gran escritor. En ese sentido, trabajó mucho por los derechos de los autores, a favor de las leyes de propiedad intelectual, formando parte de la Sociedad de la Gente de Letras, de la que fue presidente en 1839.

    La ideología de Balzac resulta contradictoria. Despreciado por la aristocracia, también era rechazado por los intelectuales de izquierdas por su pasión por la clase alta. Se presentó sin éxito a las elecciones con ideas legitimistas y conservadoras y en general se manifestó a favor de un poder absoluto a la manera del Antiguo Régimen, siempre más interesado por la economía que por la política. Como escritor presenta una visión devastadora de la sociedad y del capitalismo triunfante, siendo, en cierto modo, una invitación al anarquismo y a la revuelta, si bien para él la familia constituye el verdadero núcleo de la sociedad, por lo que el legislador debe esforzarse por defenderla frente al individualismo. En el ámbito religioso, Balzac, aunque es crítico con los clérigos, defiende el catolicismo como salvaguarda de la paz social. Pero Balzac fue también un adepto del ocultismo y del magnetismo y pretendió explicar el fenómeno religioso mediante hechos científicos. Por ello, la Iglesia católica incluyó su obra en el Index en 1842 acusada de inmoralidad.

 

PRINCIPALES OBRAS

 

    La piel de zapa, 1831.

    Eugénie Grandet, 1833.

    Papá Goriot, 1835.

    Las ilusiones perdidas, 1837.

    El primo Pons, 1847.